Nuestro último adiós.

Alejandra Rojas

Psicóloga- coach

One to One

ale@onetone.cr

 

Sasha fue durante  mucho tiempo mi fiel amiga y compañera, hasta que un día la enfermedad se apoderó de ella y murió.

Recuerdo muy bien el momento en que ella llegó a mi vida. Estaba pasando por un momento de soledad por una mala decisión en la juventud y justo cuando más compañía ocupaba llegó ella, con esos ojos hermosos y esa cara de ángel que solo un Golden Retriever puede tener.

Sasha había sido abandonada por su primer familia, por alguna razón y ahora iba a compartir conmigo el resto de su vida.

Al inicio no fue fácil, yo estaba soltera y vivía en la casa de mis papás, y de forma casi rotunda mi mamá dijo que no iba a aceptar un perro más…

Pero, era tanto lo que yo lloraba que entre mi hermano y mi papá la convencieron…

A partir de ese momento Sasha se convirtió en mi mejor compañía.

El tiempo pasó y nos hicimos muy cómplices: dormíamos juntas , salíamos a correr  y pasear, aprendimos mucho la una de la otra.

Pero así como el tiempo pasa para nosotros, para ella también pasó… un día esos ojos hermosos comenzaron a apagarse, la llevé al veterinario y el diagnóstico fue poco alentador. Lo que seguía era darle cuidados paliativos y esperar.

La enfermedad

El proceso de pérdida arrancó justo ese día. Muchas veces antes Sasha había enfermado de algo, pero siempre había salido adelante. Ya muchas veces antes me había salido del trabajo llorando porque ella había quedado delicada en la veterinaria; pero esta vez era diferente.

Ahora con los años sobre ella, no quedaba más que esperar…

Siempre con el corazón alegre, salía a recibirnos a cada uno de nosotros, hasta en sus últimos días nunca dejó de ser la fiel perra que siempre fue.

Lloramos mucho, todos!  Pero el dolor de verla enferma nos preparaba de cierta forma para darle el adiós final.

Un día, sonó el teléfono, era mi mamá diciendo que ella creía que ya Sasha estaba lista para irse al cielo de los perros y bueno ese mismo día ocurrió.

En la cochera de la casa, a lo largo del día, pasaron los vecinos y amigos cercanos a despedirse, hasta que entró en sueño… en el sueño profundo del cual nunca más despertó.

La pérdida

¡Cómo duele!

Si sigue doliendo a un ahora, casi un año de su partida, y es que la muerte de una mascota duele igual o más que la de cualquier otro. En nuestra condición de humanos es inevitable no amar y extrañar a esos seres tan amorosos que por decisión hacemos entrar en nuestras vidas.

Las etapas del duelo se viven de igual forma porque existe un vínculo con la mascota, y es real. A veces inclusive  el grado de confianza y el sentido de pertenencia que desarrollamos con ellos es tan fuerte que podemos sentir tristeza extrema o apatía por algo que siempre nos causó motivación o placer.

Esto ocurre en la mayoría de los casos porque los animales siempre dan amor incondicional, sin juicios ni cuestionamientos, es decir, nos aceptan tal como somos, no hay exposición ante una mascota. Nos ama, en nuestros mejores y peores momentos y de forma transparente.

Además  no podemos olvidar que cada una de ellos tienen una personalidad particular y única, por lo que la pérdida puede significar una experiencia  tan difícil como perder a un ser querido.

Si has experimentado la muerte de una mascota, como lo hice yo, sabrás que en ocasiones se nos juzga porque para otros el nivel de importancia no es tan relevante como para nosotros, por eso quiero brindarte algunos consejos al respecto:

  1. Vive el proceso de duelo,  a tu ritmo.
  2. Recuerda que en el proceso de duelo emociones, de enojo, ira, depresión ,  negación son importante ya que son parte del camino que debemos vivir para lograr la aceptación de lo que ha ocurrido.
  3. Toma el tiempo necesario para aceptar la pérdida, cada uno de nosotros necesita un tiempo diferente.
  4. Rodéate de personas que te escuchen y comprendan de manera empática y que sepas que no te van a juzgar.
  5. Si necesitas realizar algún ritual de despedida, hazlo!
  6. Recuerda los momentos hermosos que compartiste con tu mascota  y sigue amándola

 

¿Saben? , aún recuerdo a Sasha y al escribir esto muchos lindos recuerdos vienen a mi cabeza, porque con el tiempo se recuerda con amor y cada vez con menos dolor.